
Fuente: AP

Los seres humanos poseen una capacidad que los mueve a realizar cosas de manera intencionada, por encima de las dificultades o contratiempos de las mismas.
Todas nuestras acciones se orientan por aquellas situaciones o cosas que aparecen como buenas ante nosotros, desde las actividades recreativas hasta el empeño por mejorar en nuestro trabajo, sacar adelante a la familia y ser cada vez más productivos y eficientes.
En relación a esta cuestión, podemos decir que nuestra voluntad opera principalmente en dos sentidos:
- De manera espontánea cuando nos sentimos motivados y convencidos a realizar algo, como salir a pasear con alguien, empezar con un pasatiempo, organizar una reunión, asistir al entrenamiento...
- De forma consciente, cada vez que debemos esforzarnos a realizar las cosas: terminar el informe a pesar del cansancio, estudiar la materia que no nos gusta o dificulta, recoger las cosas que están fuera de su lugar, levantarnos a pesar de la falta de sueño, etc.
Todo esto representa la forma más pura del ejercicio de la voluntad, porque llegamos a la decisión de actuar contando con los inconvenientes.
En lo cotidiano, algunas actividades que iniciamos con gusto, al poco tiempo se convierten en un reto o un desafío poco deseable. De esta manera, nos enfrentamos con una disyuntiva: abandonar o continuar con estas actividades.
Con relativa facilidad podemos dejarnos llevar por el gusto dejando de hacer cosas importantes; esto se aprecia fácilmente cuando vemos a un joven que dedica horas y horas a practicar un deporte, cultivar una afición o a salir con sus amigos, por supuesto, abandonando su estudio; en los muchos arreglos del hogar o en la oficina que tienen varios días o semanas esperando atención: el desperfecto en el contacto de luz; el pasto crecido; ordenar el archivero, los cajones del escritorio, o los objetos y papeles sobre el mismo...
Claramente, nuestra intención no es suficiente, como tampoco el saber lo que debemos hacer. La voluntad sólo se manifiesta "haciendo". No por nada se ha dicho que "obras son amores y no buenas razones".
La falta de voluntad, puede evidenciarse cuando retrasamos el inicio de una labor; cuando priorizamos aquellas actividades que son más fáciles en lugar de las importantes y urgentes, o siempre que esperamos a tener el ánimo suficiente para actuar. La falta de voluntad posee varios síntomas, ninguno de nosotros escapa al influjo de la pereza o la comodidad, dos enemigos que obstruyen nuestras acciones.
Al respecto, podríamos realizar una comparación entre nuestra voluntad y los músculos de nuestro cuerpo, estos últimos se hacen más débiles en la medida que dejan de moverse. Con nuestra voluntad sucede lo mismo, cada situación requiere un esfuerzo, una magnífica oportunidad para robustecerla, de otra manera, se adormece y se traduce en falta de carácter, irresponsabilidad, pereza, inconstancia...
En este sentido, vivimos rodeados de personas ejemplares: aquel padre de familia que cada día se levanta a la misma hora para acudir a su trabajo; la repetición de las labores domésticas de la madre; el empresario que llega antes y se va después que todos sus empleados; quienes dedican un poco más de tiempo a su trabajo y así no dejar pendientes; el deportista que practica horas extras... Cada uno de ellos no sólo asume su responsabilidad, sino que lucha diariamente por cumplir y perfeccionar su quehacer cotidiano, lo que distingue a estas personas es la continuidad y la perseverancia, es decir, su voluntad está capacitada para hacer grandes esfuerzos por períodos de tiempo más largos.
Por otra parte, esta decisión debe ser realista e inmediata, y en algunos casos programada, no sirve de nada postergarla: esperar hasta “el lunes”, “el próximo mes” o el "inicio de año", estos objetivos o buenos propósitos suelen retrasarse para cuando estemos dispuestos o se presenten circunstancias más favorables.
Por lo general, se presentan como ejemplos de este valor, modelos que personifican una fuerza de voluntad a toda prueba frente a condiciones severamente adversas (digamos en la televisión o el cine), sin embargo, la voluntad se fortalece en las pequeñas cosas de nuestra vida cotidiana, normalmente en todo aquello que nos cuesta trabajo, pero al mismo tiempo consideramos poco importante.
Por eso, conviene reflexionar detenidamente en cuatro aspectos que nos ayudarán a conseguir una voluntad firme:
- Control de nuestros gustos personales: Levántate a la hora prevista y sin retrasos (por eso siempre tienes prisa, te pones de mal humor y llegas tarde); come menos golosinas o deja de estar probando cosas todo el día; piensa en una actividad concreta para el fin de semana, y así no estar en estado de reposo todo el tiempo; tus obligaciones y responsabilidades no son obstáculo para las relaciones sociales, organiza tu tiempo para poder cumplir con todo; haz lo que debes hacer sin detenerte a pensar si es de tu gusto y agrado.
- Perfección de nuestras labores cotidianas: Establece una agenda de trabajo por prioridades, esto te permite terminar a tiempo lo que empezaste; revisa todo lo que hagas y corrige los errores; guarda o acomoda las cosas cuando hayas terminado de usarlas; si te sobra tiempo dedícalo a avanzar otras tareas.
- Aprendizaje de cosas nuevas: Infórmate, estudia y pon en práctica las nuevas técnicas y medios que hay para desempeñar mejor tu trabajo; inscríbete a un curso de idiomas; aprende a hacer reparaciones domésticas; desarrolla con seriedad una afición: como aprender a tocar algún instrumento como la guitarra, aprender a pintar, hacer teatro, etc.
- Hacer algo por los demás: En casa siempre hay algo que hacer: disponer la mesa, limpiar y acomodar los objetos, ir a comprar víveres, cuidar a los hijos (o los hermanos, según sea el caso), recoger nuestras prendas, etc.; evita poner pretextos de cansancio, falta de tiempo u ocupaciones ficticias para evitar colaborar; haz lo necesario para llegar puntual a tus compromisos, así respetas el tiempo de los demás. En todos los lugares que frecuentas se presentan muchas oportunidades, ¡decídete!
Es necesario tener en cuenta, que una voluntad férrea se convierte a la vez en escudo y arma para protegernos de ciertas situaciones, miles de personas han caído en la dependencia y en la aniquilación de su dignidad. En este sentido, la voluntad es el motor de los demás valores, no sólo para adquirirlos sino para perfeccionarlos, ningún valor puede cultivarse por sí solo si no hacemos un esfuerzo, pues todo requiere pequeños y grandes sacrificios realizados con constancia.

Fuente: AP

Si la tristeza te invade, ¡sonríe! Si el sonreír no basta, ¡silva! Si el silbar falla, ¡canta! Busca dentro de ti los muchos motivos que tienes para ser feliz y estar agradecido, la tristeza se irá desvaneciendo como la nieve ante la caricia cálida del sol. Si estás triste, no le des más cuerda al abatimiento, levanta tu ánimo! Actúa como una persona feliz, y esta emoción se irá convirtiendo en una actitud permanente.

Propóngase encontrar hoy, y cada día sin excepción a partir de hoy, algo que le haga sentirse feliz, algo de qué sentirse orgulloso y satisfecho.
Disfrute HOY de algo bello, nuevo, agradable o alegre que pueda encontrar a su alrededor, o haga usted mismo algo que le haga sentirse especialmente feliz y mejor si puede hacer feliz a alguien más.
Enriquezca su día, cada día.

Una sonrisa cálida, honesta y afectuosa es una clara manifestación de salud interna, mental, emocional y espiritual. Sonríe en los momentos felices.. para acrecentar tu satisfacción.
Sonríe cuando las circunstancias son desfavorables, para que alivies la amargura de esas ocasiones.
Cultiva tu sonrisa recordando siempre lo mejor de ti y de tu vida.

Cuando era pequeño de alrededor de 10 años de edad en una ocasión me enoje mucho porque sentia que todos se burlaban de mi despues de que mi mamá me cortara todo el cabello y cada vez que veia a alguien le miraba con enojo porque pensaba que se iba a burlar aunque no lo hicieran pero era lo que yo esperaba, despues note en los siguientes dias que casi nadie me hablaba me veian con odio o casi miedo hasta con lastima, mi abuelo me encontró triste porque me sentia solo, que te pasa? - me preguntó, no le contesté, me dijo tranquilo: tu tienes el poder!, despues se quedó callado, yo por curiosidad le pregunté: de que poder habla abuelo, que es eso? me contestó sonriente: tienes el poder de estar enojado y hacer que te odien, tienes el poder de dar amor en cada sonrisa en cada abrazo, tienes el poder de sentirte triste, tienes el poder de sentirte feliz. NADIE controla tus emociones, Nadie controla tu vida, solamente tu.
Despues me quede pensando y le pregunté: entonces como puedo hacer que la gente me vuelve a mirar con alegria con amor? y el solamente me contestó: es fácil: si te pones frente a un espejo y le sonries: el espejo te sonrie a ti porque eres tu mismo, asi mismo si le sonries a la gente y das amor en un abrazo, en una sonrisa, en unas palabras posiblemente recibirás lo mismo. Quizás has escuchado mucho sobre si das amor recibirás amor, pero porque? porque mientras el amor prevalece, el odio se consume asi mismo.
gracias a Bacilio Emmanuel

Nuestro cuerpo produce de manera natural una hormona responsable de aumentar la alegría y de eliminar el dolor, esta hormona recibe el nombre de endorfina
Muchas veces nos hemos encontrando disfrutando de una sensación de alegría, de felicidad, de ganas de vivir, sin encontrar una razón determinada. Aún cuando hayamos tenido un día complicado, una mañana agotadora, de repente, nos sentimos inmersos de una sensación que no se puede describir, pero, que nos hace sentir muy bien, esta euforia, como los sentimientos que experimentamos y que parecen salir de la nada, nacen en realidad de cerebro.
Cuando la endorfina comienza a proporcionar dosis extras se reduce el dolor físico y aumenta el amor por la vida.
A medida que en nuestro cuerpo circula más cantidad de endorfina que lo habitual, las cosas insignificantes que vemos todos los días pasan a causarnos una enorme alegría. Si bien son muchos los factores psicológicos que influyen en nuestro estado de ánimo, la endorfina es a la que le corresponde el papel más importante para determinar como nos sentimos a diario. Cumple una función muy importante en el equilibrio entre la depresión y la vitalidad.
Como todas las hormonas, la endorfina es una sustancia bioquímica que en este caso actúa como analgésico y euforizante natural. Es considerada la verdadera droga de la felicidad, teniendo en cuenta además, que se trata de una sustancia química natural producida y elaborada por nuestro cuerpo, no causa ningún efecto secundario y se obtienen excelentes resultados.
Lamentablemente, en la actualidad, en muchas ocasiones, son los bienes materiales los que nos estimulan a sentirnos plenos, pero no debemos olvidar que la felicidad la tenemos que buscar dentro nuestro. Si enfrentamos las situaciones con una actitud positiva lograremos aumentar la producción de esta hormona y así podremos vivir situaciones agradables, aprovechar las oportunidades que son nos cruzan en esta vida, acercarnos a nuestros sueños y evitar de esta manera el sufrimiento y la falta de placer.
Existen diferentes maneras para que nuestro cuerpo produzca endorfinas, entre estas tendremos:
Las comidas: Disfrutando del color, la textura, el aroma, el sabor de determinadas comidas estimulamos varios sentidos de nuestro cuerpo, esto produce una experiencia sensorial que desarrolla la producción de endorfinas. Debemos eliminar la gula y la comida chatarra.
La música: Escuchando música logramos penetrar en una experiencia sensorial tan grande, que ésta influye enormemente en nuestro estado de ánimo. Para aumentar la producción de endorfinas debemos crear un ambiente placentero, eligiendo la música que más nos relaje o que más nos guste.
El ejercicio físico: No debemos realizarlos encerrándonos en un gimnasio, la mejor manera de disfrutar de ellos es corriendo, caminando o andando en bicicleta. Estos ejercicios ayudan a eliminar la depresión y es la mejor y más rápida manera de elevar las endorfinas.
La risa: Es un excelente estimulante del cuerpo tanto físico como emocional, mejora la respiración, libera tensiones y produce endorfinas. Hay que procurar recuperar el buen humor, rescatando la capacidad de reír y la buena predisposición.
Las ilusiones sanas: Se trata de poder disfrutar del futuro, despegándose del pasado y de las cosas malas que nos suceden en el presente. Sobreponernos a las cosas adversas teniendo proyectos esperanzadores y soñando con cosas posibles de concretar. Si mantenemos las ilusiones y las expectativas reales lograremos mantener el buen humor y nos será más fácil comenzar cada día.
Un hobby: Cuando sentimos que nuestras reservas de endorfinas se esta acabando recurrir a una actividad que nos gusta es la solución. Al desarrollar esa labor que nos da placer logramos inmediatamente elevar el nivel de endorfinas.
El recuerdo de sucesos felices: Rememorando momentos felices del pasado, nuestro cerebro las experimenta y las revive como si estuvieran pasando nuevamente, y es justo aquí cuando recuperamos la alegría y comienzan a liberase nuevas endorfinas.
El contacto físico con los otros: Aumentamos el nivel de producción hormonal cuando tenemos contacto físico con quien nos aprecia y quiere, sabemos que es importante estimular el sentido del tacto, al igual que el del olfato y del oído. Nuestro cerebro aumenta la producción de endorfinas cuando las terminaciones nerviosas de nuestro cuerpo se estimulan al sentir cerca otro cuerpo.
La vida diaria: La monotonía, el aburrimiento, la rutina, hacen que nuestro organismo comience a bajar el nivel de producción de endorfinas. Para mantener la estabilidad en esta producción es necesario mantener la curiosidad y el interés por variados temas. La gran fuente de la felicidad está en observar y sorprenderse con las pequeñas cosas de la vida.
Los aromas de la vida: Los olores tienen un gran efecto inconciente en el estado de ánimo y en los recuerdos. Nuestro cuerpo elabora endorfinas cuando el sentido del olfato se halla estimulado por aromas que nos resultan agradables. El optimismo, el bienestar emocional y la actitud mental positiva determinan altos niveles de endorfina en nuestro organismo. Por lo contrario se agotan las reservas y cesan sus efectos cuando nos llenamos de pesimismo y depresión. Para poder sentirnos alegres durante todo el día y así disfrutarlo, debemos adoptar una actitud positiva.
Es necesario hacernos un tiempo dentro de nuestra rutina diaria para hacer las cosas que nos gustan y nos dan placer. Nuestra forma de vivir tiene que estar basada en el optimismo, que es la llave principal para producir la hormona de la felicidad.
Para obtener una vida plena de felicidad es necesario mantener nuestro nivel de endorfinas estables y no solo el optimismo es el que nos sirve para este cometido, también es necesario rodearse de fuentes de alegría, como la familia, amigos, hijos, de los cuales recibimos alegría, compañía y energía para poder enfrentar todos los problemas de la vida diaria.
La mejor manera de disfrutar de la vida es rodearse de los seres queridos, que nos aprecian y nos quieren, ya que su apoyo es una fuente inagotable de optimismo.

Técnicas para aumentar el nivel de endorfinas:
La visualización mental nos puede ayudar a lograr la estimulación de esta hormona.
Cuando empezamos a sentirnos mal y a perder nuestra vitalidad es útil realizar el siguiente ejercicio que es sencillo y solo nos llevará algunos minutos. De esta manera aumentará naturalmente la producción de endorfinas, nos invadirá una sensación de euforia, nos cargaremos de energía y se obtendrá una actitud positiva para poder enfrentar la vida diaria.
En primer lugar debemos buscar una habitación tranquila, donde no haya distracciones, luminosa y sin ruidos molestos. Luego podemos escuchar una música suave y relajante, o simplemente escuchar los sonidos de la naturaleza como el viento, el correr del agua, etc. A continuación comenzamos a relajarnos, eliminando la tensión muscular, reduciendo la velocidad de la respiración mientras nos concentramos en la música.
Cuando logramos la plena relajación debemos imaginar una pequeña esfera en el medio de la frente, donde se encuentra la hipófisis, trataremos de imaginarla de color rojo y que de ella salen numerosa rayos de luces azules, que brotan rápidamente y se van esparciendo por todo el cuerpo, dirigiéndola primero a las manos y luego a los pies, orientándola también a alguna zona dolorida.
Gentileza, JML

Alégrate de ser quien eres! Alégrate de ser tu mismo! Descomplícate, libérate de lo superfluo y vano, de las preocupaciones por lo que otros tienen y tú crees que a ti te falta.
Simplifica tu vida disfrutando y agradeciendo lo que tienes y lo que eres. Para vivir mejor debes ser más espiritual, no tener más cosas materiales y perecederas.

"Cada camino es únicamente uno, en un millón de caminos".
Existen mil caminos para amar y cada quien encontrará el suyo, si se escucha a sí mismo.
No permitas que nadie te imponga su camino.
Me parece que nos falta valorar lo maravillosamente único que somos como individuos, ya que seguimos aceptando diversos procesos que tratan de hacer a todo el mundo igual.
Por lo tanto, siempre debes tener en mente que un camino es sólo un camino.
Si sientes que ese camino debes seguirlo, no debes dejar de hacerlo, bajo ninguna circunstancia. Cualquier camino es sólo un camino.
No obstante, no existe afrenta, ni para ti ni para los demás, si lo dejas, si eso es lo que tu corazón te dice que hagas.
Sin embargo, tu decisión de seguir un camino o dejarlo debe estar libre del temor o de la ambición.
Te advierto: mira cada camino cuidadosa y deliberadamente. Inténtalo tantas veces como pienses que sea necesario. Ten siempre presente que todos los caminos son iguales y que no conducen a ninguna parte. Son caminos que atraviesan el matorral, van hacia el matorral o pasan por debajo del matorral.
Luego de reflexionar, pregúntate a ti mismo y sólo a ti lo siguiente: ¿Tiene ese camino un corazón?
¿Tiene este camino un corazón?, es la única pregunta a plantear. Si lo tiene, entonces el camino es bueno. Si no lo tiene, no vale la pena.
Si tu camino es el amor, la meta no tiene importancia; el proceso tendrá corazón.
Sólo puedes ser real en tu camino. Lo más difícil del mundo es tratar de ser algo que uno no es. Lo más fácil del mundo es ser tú mismo. Lo más difícil es ser lo que otra gente quiere que seas.
No permitas que te coloquen en esa situación. Simplemente diles: "Éste soy yo. Acéptame como soy, con todas mis vulnerabilidades, con toda mis tonterías… si no puedes… entonces sólo déjame ir."
Encuéntrate a ti mismo, averigua quién eres, sé como eres y, sólo entonces, podrás vivir con sencillez.
Sé el creador de tu propio destino. Afírmate día con día: “Yo forjo mi vida y nadie más lo hace por mí, pues debo enfrentarme a mis propias carencias, errores y transgresiones”
Autor Desconocido

Actualmente, nuestras vidas se desarrollan a un ritmo acelerado. A tal punto que todo pasa por hacer y llegar con prisa, también para resolver nuestros asuntos personales y del trabajo, surgiendo muchas veces roces con personas que a lo mejor pudiéramos evitar.
Lo que ocurre es que todo lo que queremos tiene que ser “ya”, ocasionando que nuestra vida cotidiana no tenga sensatez y uno sea menos amable hacia los demás. Tal es así, que todos estamos inmersos en una época denominada “prisa”. Aquí debemos detenernos y pensar un poco sobre el valor de la paciencia, ya que sino nos sentiremos cada vez más molestos con esa carrera que llevamos, y que es nuestra propia vida, y que es única.
Por lo tanto, podemos definir a la paciencia como el valor que nos hace como personas: tolerar, comprender, padecer y soportar los contratiempos y las advertencias con fortaleza y por ende sin lamentos; esto es posible porque uno aprende a actuar acorde a cada circunstancia, moderando las palabras y la conducta en esos momentos.
De igual manera no debemos confundir lo que se llama indiferencia e insensibilidad con las actitudes de paciencia. Esto siempre ocurre cuando nos encontramos con personas que a nuestro criterio son molestas y fastidiosas, y escuchamos aparentando tener una actitud paciente y efectivamente lo que buscamos es evadir de esa situación lo más rápido posible. Y obviamente tratando de que no se den cuenta, para no herir sus sentimientos.
Por otra parte, el no detenerse a considerar las posibilidades reales de éxito, tiempo y esfuerzo que se necesitan para alcanzar un determinado fin, es el principal obstáculo del desarrollo de este valor y se denomina impaciencia. Tal es así, que uno debe moderarse y entender de nuestros alcances para evitar cargarse de demasiados compromisos que posiblemente no los podrán efectuar.
Por ejemplo, el ahorrar puede ser una forma de medir nuestra paciencia, pero si quitamos de vista nuestro objetivo, nuestra meta será cada vez más inalcanzable y lejana. O bien la paciencia para educar a nuestros hijos, ya que son más traviesos de lo que uno muchas veces se espera, pero el verdadero reto es tener la habilidad para educarlos tolerantemente y de la mejor manera posible.
Sin embargo, podríamos decir que el hecho de soportar y tolerar las contrariedades más inesperadas, también constituyen retos, aunque de menor importancia pero que hacen al desarrollo de la paciencia. Tal es el caso de sobrellevar inclemencias del tiempo, ser comprensivos en la realización de tareas junto a otras personas, ante la falta de sus experiencias, conocimientos para realizarlas efectivamente, entre otras. Si en cualquiera de ellos nos obsesionamos, el resultado puede ser totalmente el opuesto al deseado, por lo que se recomienda ser pacientes, ya que ella nos enseña la manera por la cual debemos hacer las cosas.
Recuerda, ten buena predisposición para acudir a aquellos lugares donde siempre para ti son perdidas de tiempo, porque ello puede disgustarnos innecesariamente. Otra cuestión es no mostrar impaciencia y hacer cosas de mala gana, ante el pedido de favores. Ante ello se recomienda que esa actividad se cuente como fija, dentro de nuestro tiempo y quehaceres, ya que de esa manera será posible realizarla de manera agradable.
Las reacciones espontáneas no tienen una finalidad precisa, por lo cual se recomienda tomarse un tiempo para escuchar, razonar y en el momento más indicado actuar o emitir la opinión más acertada a la circunstancia. Si nos olvidamos de esto, nos ganará la desesperación.
Pero, ¿cuáles son los verdaderos estímulos que ganamos de ser pacientes? La verdad es que son múltiples, desde el mantenimiento y mejora relacional con nuestra pareja, hijos y compañeros de trabajo; hasta las amistades más duraderas.
Así la persona que vive pacientemente, logra comprender mejor la naturaleza de los sucesos, creando paz y armonía a su alrededor. Es decir, que posee la sensibilidad para afrontar todas aquellas contrariedades conservando la calma y por ende, su equilibrio interior.
Tal es así, que una vez conocida o presentida una dificultad que es preciso superar o algún bien deseado que tarda en llegar, soportaremos las molestias presentes con serenidad. Y nos ayudará a moderar los excesos de tristeza y a esperar con calma el bien deseado.

Un factor dinámico para lograr triunfar es la confianza firme en tu poder interno. Fórmate una imagen nítida y definida de lo que deseas ser y de las cosas maravillosas que quieres y te propones lograr.
Desecha la idea de que eres una persona de segunda clase. Mírate como una persona valiosa y decidida, capacítate y cultívate con miras a ser más eficiente.
Empieza a verte HOY desde la perspectiva de una persona triunfadora que sobrepasa sus propios obstáculos internos.

¿Conoces la relación entre tus dos ojos? Ellos parpadean juntos, se mueven juntos, lloran juntos, ven las cosas juntos y duermen juntos. Aunque nunca, puedan verse el uno al otro... la amistad debe ser exactamente así!

En cada amanecer los seres humanos abrimos los ojos para enfrentarnos a otro día más...
La mañana se va llenando de un taconeo que marca la carrera veloz de gente que marcha hacia sus tareas diarias...
Las calles se llenan de estudiantes, trabajadores y gente desempleada que se afanan por llegar al lugar esperado...
Tanta es la prisa que el tiempo no es suficiente para detenernos a mirar el interior del ser humano que nos rodea...
Nuestros ojos se conforman con fijarse en el exterior solamente...
Recordamos el largo de una falda, la marca del pantalón, el color de la piel...
Comentamos el gesto huraño de algún compañero sin buscar la causa que lo provocó...
Transcurre el día y no hemos mirado el interior del amigo que nos acompaña diariamente...
Deberíamos jugar a descubrir lo hermoso de la gente...
Cada ser humano tiene un pedazo de Dios dentro...
¡Es lo que debería llamar nuestra atención diaria! En lugar de ver el gesto agrio de alguien, entendamos el valor que tiene para resistir las tensiones provocadas por situaciones que no conocemos...
Antes de burlarnos del que no aprende con la rapidez de los demás, demos un aplauso a su magia para ser bueno con sus semejantes...
Todos los días son buenos para comenzar a descubrir sonrisas hermosas manos hábiles, actos valiosos, espíritus valientes, luchadores incansables...
Cada ser humano tiene un valor especial, un don divino que recibe al nacer y que si se descubre, puede utilizarlo para su beneficio y para el de los que le rodean...
Hagamos un alto en nuestra prisa diaria, miremos el interior de nuestros hermanos y aprendamos a valorarlos por lo que son y no por lo que quisieramos que fueran...
Autor Desconocido

Estaba necesitando hacer una limpieza en mí... Tirar algunos pensamientos indeseados. Lavar algunos tesoros que estaban medio oxidados. Entonces saqué, del fondo de las gavetas, recuerdos que no uso y no quiero más:
Tiré algunos sueños, algunas ilusiones... Sonrisas que nunca di. Tire la rabia y el rencor de las flores marchitas que estaban dentro de un libro que nunca leí. Miré para mis sonrisas futuras y las alegrías pretendidas , y las coloqué en un cantito, bien ordenaditas.
Saqué todo del armario y lo fui tirando al suelo. Pasiones escondidas, deseos reprimidos.
Heridas de un amigo, recuerdos de un día triste.
Pero también encontré otras cosas y muy bellas :
Un pajarito cantando en mi ventana. Aquella luna color plata, el poner del sol. Me fui encantando y distrayendo, mirando cada uno de aquellos recuerdos.
Arrojé en el cesto, los restos de un amor que me hirió. Tomé las palabras de rabia y de dolor que estaban en el estante, las tiré en el mismo instante. Otras cosas que aún me hieren... veré que haré con ellas.
Fue en aquella gaveta en la que uno guarda lo que es mas importante, el amor, la alegría, las sonrisas, un dedito de Fe, para los momentos en que necesite.
Recogí con cariño el amor encontrado, doblé ordenaditos los deseos, coloqué perfume en la esperanza pasé un pañito en el estante de mis metas, y las dejé a la vista, para no olvidarlas.
Coloqué en los estantes de abajo, algunos recuerdos de infancia.
En la gaveta de encima, las de mi juventud y colgado bien a mi frente, coloqué las de mi capacidad de amar y principalmente las de RECOMENZAR....
Autor Desconocido

¿Ya conversaste con el niño y el anciano que dentro de ti se esconden? Habla con este niño que está queriendo correr por las calles, jugar con el agua, ser amigo de todos.
Deja que este niño pueda venir a la superficie de vez en cuando y disfrútalo plenamente. Después escucha con atención a los sabios consejos de tu anciano interno.
Son las experiencias humanas acumuladas, es el sentido común que todos tenemos.
De esta forma, vas a experimentar una vida plena de felicidad y aventura, equilibrada con la sensatez de la madurez.

Dicen que de los fracasos se aprenden porque son experiencias vividas donde aprendemos a no comenter el mismo error, usualmente en muchos casos cualquier tipo de fracaso nos afecta emocionalmente, porque no estabamos preparados. Pero si nos encontramos preparados para cualquier cosa al principio de cada dia, podremos superar cualquier pequeño o grande fracaso de una manera positiva.
La palabra incorrecta sería: no voy a fracasar porque yo puedo! es mejor decir: yo puedo lograrlo! yo tendré éxito en todo lo que haré hoy! yo voy a tener éxito porque saldre adelante en ese examen, saldre adelante en esa entrevista de trabajo! tendré éxito! No precisamente estas palabras cambiarán tu realidad mágicamente pero harán algo mas poderoso, cambiarán la forma como enfrentes cada obstáculo que se te atraviese.
Sé agradecido por lo que tienes ahora y continua luchando con las herramientas que tengas disponibles.
Recuerdo una pelicula que fué hecha de una historia real, esta pelicula se llama: Defiance(desafío) tenia como actores principales a: Daniel Craig y Liev Schreiber entre otros(por si deseas ver esta pelicula ya que posiblemente esté traducida a español) . Recuerdo que casi al final de la pelicula uno de los lideres de un grupo que escapaba de los nazis se dió por vencido al ver lo que le parecia un rio de lodo y agua parecia imposible de pasar y pensaba que no podrian lograrlo con tanta gente, mujeres niños y ancianos en su grupo, pero uno de los jovenes lideres les gritó: Nada es imposible! si podemos pasar y llegaremos a nuestro destino! con ese grito de motivación la gente continuó su jornada peligrosa y al final lograron su sueño.
Si te encuentras en una situación llena de obstáculos o algunos obstáculos grandes que parecen no dejarte lograr pasar hacia donde te espera un sueño, depende de ti no de estos obstáculos lograr lo que anhelas, por lo que has estado luchando tanto tiempo.
Deja los peros y los temores, si siempre piensas: pero y si... tengo miedo de... y si no puedo... etc. estas palabras serán las que te lleven a un fracaso seguro. Siempre es bueno decir: yo seguire adelante porque lo lograré, yo puedo!
No te dejes llevar por tus fracasos, dejate llevar por tus éxitos no importa que tan pequeños sean porque lo importante es saber que has logrado algo y sabes que asi mismo lograrás grandes éxitos en tu vida porque tu puedes!

La mejor forma de vivir es volando.
Volar no físicamente, sino que mentalmente.
Cuando estoy estable y satisfecho con las cosas que tengo, entonces puedo despegar hacia una nueva vida y perspectiva.
Por lo general, las personas piensan que para progresar es necesario estar insatisfecho, pero en verdad es todo lo contrario.
Una persona satisfecha está feliz y llena de energía y es capaz de ver cumbres más altas en las que está.

Mas personas que hagan algo por mejorar las cosas, Menos que las desaprueben.
Mas personas que actuen, Menos que hablen.
Mas personas que digan: puede hacerse! Menos que digan: no puede hacerse!
Mas personas que inspiren confianza a los demas, Menos que arrojen "un chorro de agua fria" sobre los que han dado aunque sea un solo paso en la direccion correcta.
Mas personas que se interesen en las cosas y hagan algo para mejorarlas, Menos que se sienten a un lado
sin hacer mas que encontrar los defectos. Mas personas que señalen lo que es correcto, Menos que insistan en señalar lo que es incorrecto.
Mas personas que "enciendan una vela", Menos que "maldigan la oscuridad" . . .
Autor desconocido

El valor de la sensibilidad reside en la capacidad que tenemos los seres humanos para percibir y comprender el estado de ánimo, el modo de ser y de actuar de las personas, así como la naturaleza de las circunstancias y los ambientes, para actuar correctamente en beneficio de los demás. Además, debemos distinguir sensibilidad de sensiblería, esta última siempre es sinónimo de superficialidad, cursilería o debilidad.
Sin embargo, en diferentes momentos de nuestra vida cotidiana hemos buscado afecto, comprensión y cuidados, y a veces no encontramos a esa persona que responda a nuestras necesidades e intereses. ¿Qué podríamos hacer si viviéramos aislados? La sensibilidad nos permite descubrir en los demás a ese “otro yo” que piensa, siente y requiere de nuestra ayuda.
Ser sensible implica permanecer en estado de alerta de todo lo que ocurre a nuestro alrededor, va más allá de un estado de animo como reír o llorar, sintiendo pena o alegría por todo.
¿Acaso ser sensible es signo de debilidad? No es blando el padre de familia que se preocupa por la educación y formación que reciben sus hijos; el empresario que vela por el bienestar y seguridad de sus empleados; quien escucha, conforta y alienta a un amigo en los buenos y malos momentos. La sensibilidad es interés, preocupación, colaboración y entrega generosa hacia los demás.
No obstante, las personas prefieren aparentar ser duras o insensibles, para no comprometerse e involucrarse en problemas que suponen ajenos a su responsabilidad y competencia. De esta manera, las aflicciones ajenas resultan incómodas y los padecimientos de los demás molestos, pensando que cada quien tiene ya suficiente con sus propios problemas como para preocuparse de los ajenos. La indiferencia es el peor enemigo de la sensibilidad.
Lo peor de todo es mostrar esa misma indiferencia en familia, algunos padres nunca se enteran de los conocimientos que reciben sus hijos; de los ambientes que frecuentan; las costumbres y hábitos que adquieren con los amigos; de los programas que ven en la televisión; del uso que hacen del dinero; de la información que reciben respecto a la familia, la moda, la religión, la política... todas ellas son realidades que afectan a los adultos por igual.
Actuando de esta manera, se pierde la posibilidad de construir un futuro diferente. Puede parecer extraño, pero en cierta forma nos volvemos insensibles con respecto a nosotros mismos, pues generalmente, no advertimos el rumbo que le estamos dando a nuestra vida: pensamos poco en cambiar nuestros hábitos para bien; casi nunca hacemos propósitos de mejora personal o profesional; trabajamos sin orden y desmedidamente; dedicamos mucho tiempo a la diversión personal.
En este sentido, la vida marcada por lo efímero y el placer inmediato o dejarse llevar por lo más fácil y cómodo, es la muestra más clara de insensibilidad hacia todo lo que afecta nuestra vida. Reaccionar frente ante las críticas, la murmuración y el desprestigio de las personas, es una forma de salir de ese estado de pasividad e indiferencia, para crear una mejor calidad de vida y de convivencia entre los seres humanos.
Debemos emprender la tarea de conocer más las personas que nos rodean: muchas veces nos limitamos a conocer el nombre de las personas, incluso compañeros de trabajo o estudio, criticamos y enjuiciamos sin conocer lo que ocurre a su alrededor: el motivo de sus preocupaciones y el bajo rendimiento que en momentos tiene, si su familia pasa por una difícil etapa económica o alguien tiene graves problemas de salud. Todo sería más fácil si tuviéramos un interés verdadero por las personas y su bienestar.
En otro sentido, vivimos rodeados noticias y comentarios acerca de los problemas sociales, corrupción, inseguridad, pobreza, distribución de la riqueza de manera desigual etc... estas cuestiones progresivamente las naturalizamos, dejamos que formen parte de nuestra vida sin intentar cambiarlas, dejamos que sean otros quienes piensen, tomen decisiones y actúen para solucionarlos. La sensibilidad nos hace ser más previsores y participativos, pues no es correcto contemplar estos problemas creyendo que somos inmunes y que no nos afectarán.
Por el contrario, la sensibilidad nos hace despertar hacia la realidad, descubriendo todo aquello que afecta en mayor o menor grado al desarrollo personal, familiar y social. Con sentido común y un criterio bien formado, podemos hacer frente a todo tipo de inconvenientes, con la seguridad de hacer el bien poniendo todas nuestras capacidades al servicio de los demás.